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Mañana miércoles, 10 de febrero, a las 19:45 en la librería Iberoamericana (Madrid, c/ Huertas, 40), se celebrará la cuarta lectura del ciclo 7de7::Iberoamericana.

En esta ocasión el poeta invitado será Ildefonso Rodrígez. El acto estará presentado por Antonio Ortega (León, 1952)

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El extraño era amistoso
con ternura me ofrecía de su postre
bocados de manzana;
antes me clavó agujas en las muñecas
en las venas azules que dan aire a las manos.

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Ahí está
el trazo de la mano es visible y suena

antes de arder
sabe la lengua que hay una miel en el sonido.

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Ildefonso Rodríguez, ´Escondido y visible´ (1971-2006)

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Antes de conocernos ya sabíamos

que sólo nos habíamos olvidado.

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Aníbal Núñez

En vista del lapsus que tuve la semana pasada, me permito recordaros que mañana, a las 19h, SÍ tiene lugar el encuentro con Gonzalo Escarpa, Noni Benegas y Ángel Guinda en el Centro Permanente de Poesía Crítica de la librería Traficantes de Sueños (c/ Embajadores 35, local 6, Madrid). Os dejo con un poema de Gonzalo Escarpa:

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Una mujer con un turbante alza
los pies. El tren
no está completo. Un encargado
le pide que los baje.
Está manchando ese asiento occidental azul
con sus pies negros orientales.
“Baje los pies”, le dice
como si ya lo hubiera hecho diez mil veces
de la misma manera
a la misma mujer.
“Tiene daño”,
le contesta una amiga
con el rostro tapado.
Sólo se ven dos ojos que dicen
“tiene daño”.
No sé si se refiere a la mujer
o al mundo.

(Gonzalo Escarpa)

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El molusco

El molusco es un ser —casi una— cualidad. No necesita armazón, sino sólo una muralla; es algo como el color en un tubo.

La naturaleza renuncia aquí a la presentación del plasma en forma. Sólo muestra que se interesa por él al protegerlo cuidadosamente dentro de un joyero, cuya cara interior es la más bella.

No es, pues, un simple esputo, sino una realidad de las más preciosas.

El molusco está dotado de una potente energía para encerrarse. No es en verdad más que un músculo, un gozne, un blount * y su puerta.

El blount que ha segregado la puerta. Dos puertas ligeramente cóncavas constituyen su morada entera.

Primera y última morada. Se aloja en ella hasta después de su muerte.

Nada que hacer para sacarlo vivo.

La menor célula del cuerpo del hombre se sujeta así, y con esta fuerza, a la palabra —y recíprocamente.

Pero a veces otro ser viene a violar esta tumba, cuando está bien hecha, y a establecerse en el lugar del constructor difunto.

Es el caso del ermitaño.

Francis Ponge. Trad. Miguel Casado. En el volumen recopilatorio: La soñadora materia (Galaxia Gutenberg, 2006)

* blount: marca de un sistema automático de cerradura para puertas. (N. del T.)

YO PERTENECÍA A UN PUEBLO de grandes comedores de serpientes, sensuales, vehementes, silenciosos y aptos para enloquecer de amor. Pero mi raza era de distinto linaje. Escrito está y lo saben -o lo suponen- quienes se ocupan en leer signos no expresamente manifestados, que su austeridad tenía carácter proverbial. Era dable advertirla, hurgando un poco la historia de los derrumbes humanos, en los portones de sus casas, en sus trajes, en sus vocablos. De ella me viene el gusto por las alcobas sombrías, las puertas a medio cerrar, los muebles primorosamente labrados, los sótanos guarnecidos, las cuevas fatigantes, los naipes donde el rostro de un rey como un exilio se fastidia.

Mis antepasados no habían danzado jamás a la luz de la luna, eran incapaces de leer las señales de las aves en el cielo como oscuros mandamientos de exterminio, desconocían el valor de los eximios fastos terrenales, eran inermes ante las maldiciones e ineptos para comprender las magnas ceremonias que las crónicas de mi pueblo registran con minucia, en rudo pero vertiginoso estilo.

¡Ah!, yo descendía de bárbaros que habían robado de nacionalidades adyacentes cierto pulimiento de modos, pero mi suerte estaba decidida por sacerdotes semisalvajes que pronosticaban, ataviados de túnicas bermejas, desde unas rocas asombradas por giagantes palmeras.

Pero ellos -mis antepasados- si estaban aherrojados por rigideces inmemoriales en punto a espíritu, eran elásticos, raudos y seguros de cuerpo.

Yo no heredé sus virtudes.

Soy desmañado, camino lentamente y balanceándome por los hombros y adelantando, no torpe, mas sí con moroso movimento un pie, después otro; la silenciosa locura me guarda de la molicie manteniéndome alerta como un soldado fiel a quien encomiendan la custodia de su destacamento, y como un matiz, sobrevivo en la indecisión.

Sin embargo, creía estar signado para altas empresas que el tiempo me derribarían.

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Rafael Cadenas.´Obra entera. poesía y prosa (1958-1995)´, Editorial Pre-textos, 2007.

CPPC 2010

Quinto recital de la temporada 2009/2010 del Centro Permanente de Poesía. Será el próximo sábado30 de enero, a las 19.00h, en la librería Traficantes de Sueños (c/ Embajadores 35, local 6, Madrid). En esta ocasión contaremos con los poetas Gonzalo Escarpa, Noni Benegas yÁngel Guinda.

«Amigo Juarroz: Perdóneme que haya tardado tanto en contestarle, pero no hace mucho que volví a París, después de unos meses de trabajo en Viena. Hace tiempo que quería decirle que la revista me es muy preciosa en la medida en que puede hacerme oír desde tan lejos las voces nuevas y jóvenes de la Argentina. Pero ahora le escribo por otra razón más imperiosa: acado de terminar la lectura de Segunda poesía vertical, y estoy todavía maravillado, sin dar ese paso atrás que inevitablemente damos después de que un poeta nos ha hecho avanzar un poco más hacia la gran verdad de su mundo, del mundo. Sus poemas me parecen de lo más alto y de lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años. [...] Siempre he amado una  poesía que procede por inversión de signos; el uso de la ausencia en Mallarmé, algunas “antie-sencias” de Macedonio, los silencios en la música de Weber. Pero usted potencia hasta lo increíble esas inversiones que en otras manos suelen acabar en juegos de palabras. Y entonces, esa mirada que ve y la que no ve, una vez retorcidas en un mismo hilo, son algo prodigiosamente fecundo, una invención de ser. Hacía mucho que no leía poemas que me extenuaran y me exaltaran como los suyos, y se lo digo así al galope y sin releer, porque al final uno se pone tonto y le dan miedo tantas palabras sonoras. Pero siento que usted me creerá, y que ya somos amigos, y un abrazo.» (Julio Cortázar, carta recogida en el volumen: Roberto Juarroz, Poesía vertical I, Buenos Aire, Emecé, 2005)

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1

Una red de mirada

mantiene unido el mundo,

no lo deja caerse.

Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,

mis ojos van a apoyarse a una espalda

que puede ser de dios.

Sin embargo,

ellos buscan otra red, otro hilo,

que anda cerrando ojos con un traje prestado

y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.

Mis ojos buscan eso

que nos hace sacarnos los zapatos

para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo

o inventar un pájaro

para averiguar si existe el aire

o crear un mundo

para saber si hay dios

o ponernos el sombrero

para comprobar que existimos.
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Roberto Juarroz, ´Poesía vertical´[1958]

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4

La sinceridad disimulada de la noche

guía las gotas de la lluvia

hacia la atención ejemplar de las cosas

y una sílaba antigua,

una gota de hombre,

humedece las paredes porosas del pensamiento.

Mariposa de piedra viva

que recoge el color de una estrella apagada

para enunciar la felpa ardiente

donde el pensar es pasto de las cosas,

torre de alimento

para el hambre intersticial y alerta.

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Pensar es como amar.

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Roberto Juarroz, ´Tercera poesía vertical´[1965]

Recital poético y proyección de pintura contemporánea a cargo de A. Gorría, P. Fraile, M. Pérez-Mínguez y L. Vasal´lo. Martes 26 a las 20h en la Fundación FIArt (C/ Almirante, 1)

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Lamentación en la ciudad del aire

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Trenzados los espejos, tienen

el canto roto

de un cielo desahuciado.

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La luz no se conforma

con una muerte a medias.

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Soñar es ser

un héroe abandonado:

la soledad del viento.

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Trenzados los espejos,

reconocerse en nada,

ser de arena.

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Ana Gorría, ´Araña ´(El gaviero, 2005).

«En mi infancia, antes de saber leer, oí recitar y aprendí de memoria un antiguo poema tradicional portugués, llamado “Nau Catrineta”. Tuve así la suerte de comenzar por la tradicón oral, la suerte de conocer el poema antes de conocer la literatura.

De hecho, yo era tan niña que no sabía que los poemas los escribían personas, más bien creía que eran consunstanciales al universo, que eran la respiración de las cosas, el nombre de este mundo dicho por él mismo.

Pensaba también que, si lograba quedarme completamente inmóvil y muda en cierto lugares mágicos del jardían, lograría oír uno de esos poemas que en sí mismo el aire contenía.

En el fondo, toda mi vida he tratado de escribir ese poema inmanente. Y aquellos momentos de silencio en el fondo del jardín me enseñaron, mucho tiempo más tarde, que no hay poesía sin silencio, sin que se haya creado el vacío y la despersonalización.» (Sophia de Mello Breyner)

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[Poemas de Dual, 1972]

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Homenaje a Ricardo Reis
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I
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No creas, Lidia, que ningún estío
Que un día perdimos pueda retornar
……….Ofreciendo la flor
……….Que aplazamos coger.

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Cada día te es dado una sola vez
Y en el redondo cerco de la noche
………No existe piedad
………Para el que duda.

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Más tarde será tarde y ya es tarde.
El tiempo borra todo menos ese
……..Largo indeleble rastro
……..Que lo no vivido deja.

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No creas en la demora en que te mides.
Jamás se para Cronos cuyo paso
……..Va siempre por delante
……..De tus propios pasos.
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II
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Escucha, Lidia, cómo corren los días
…….. Fingidamente inmóviles,
Y a la sombra de frondas y palabras
……..Los dioses se revelan
Como para beber la sangre oculta
……..Que nos volvió atentos.
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IV
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Hablamos junto a la luz. Allá a fuera la noche
Inmóvil brilla sobre el mar parado.
A la sombra de las palabras tu rostro
En mí se inscribe como si durase.

Cerré con llave
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Cerré con llave todos mis caballos
Perdí la llave en el correr de un río
Que me llevó hasta el mar de largas crines
Donde el caos recomienza incorruptible
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Sophia de Mello Breyner Andresen. Trad. Ángel Campos Pámpano, en ´Nocturno mediodía´, antología poética (1994-2001), Galaxia Gutenberg, 2004.

Flores amarillas

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La vejez
es escarcha amarilla
y flores amarillas
y este quedarte aquí
porque te marchas lejos.
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No sé si te sostengo o me sostienes
cuando cojo tus manos
más transparentes cada vez,
cada vez más del color del mundo.
.
Hasta ahora no supe que eras de agua.

.
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Extranjero en Delhi
.
Tardan los milanos
en reclamar su presa,
esta ciudad
febril y perezosa
como los dioses de sus vertederos,
como esta belleza que persigue
su último reflejo en un río de aceite.
.
He llegado
a la ciudad del cuervo, a la ciudad
donde danza el milano
y sólo tengo nombre de extranjero.
No me pregunte nadie.
Ni la lluvia que acude inesperada
a perdonarnos la piedad más vieja
ni la niña mendiga
que baila con su sombra.
.
Yo he traído dioses.
.
Que se demore todavía el milano,
que dibuje su danza todavía
el palacio del aire,
la impiedad de la luz.
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José Luis Gómez Toré, en ´Fragmentos para un cantar de gesta´ (Pre-textos, 2007)


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