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Archive for 29 abril 2011

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Ha llegado a mis manos el poemario premiado de Sergio Gómez García 60 gramos (VII Edición Premio de Poesía Delegación del Gobierno en Aragón-Cajalón). Una voz como suspendida, que parece no tener mano, pero la tiene, detrás se esconde un auténtico poeta, de carne y mucho hueso. Establece con el lector un continuo e inquietante abrazo que envuelve en el reconocimiento, con un ritmo único y un juego de dosificar la información, entre lo que se muestra (poco) y lo que no (bastante), que invita a leerlo casi como una novela que enganchara del tirón. Ecos de Pizarnik, Celan, de Roberto Juarroz (una lectura muy interiorizada de Juarroz, que asimila lo mejor de sus esquemas constructivos para darles otro viraje)… Un poemario en el que abundan las citas de otros autores, que son como preguntas jabesianas de las cuales se desplieguan las incisivas imágenes de Gómez García, que no hacen si no redoblar la pregunta hasta donde cede la palabra. Cronotopo del cuerpo (diseccionado en las distintas partes que componen el libro: “El peso”, “El hueso”, “La sangre”, etc.) bajo el peso de cada uno de sus gramos, instantes de la materia que se clavan como colmillos en la conciencia y en la posibilidad de hacer memoria de nosotros mismo (imagino, cada uno a su manera). Una pequeña muestra de 60 gramos:

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00:01

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Mi peso

es

gramo a gramo

mi memoria.

Mi memoria

es

gramo a gramo

el cadáver de un animal en la carretera.

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00:20

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La sed habla:

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Rueda un fantasma de arbusto

en la laringe.

Esparce la semilla lejana,

…………………………lejana raíz,

…………………………………..raíz hacia el aire.

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Desierto en el paladar.

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00:27

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Hilos de piel,

pecios bajo la puerta

del sueño ahogado.

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La noche hace agua el tiempo.

El hombre cae en el hombre.

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00:53

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Hay carreteras

hacia el fondo del aire,

asfalto que absorbe el músculo.

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La memoria es un hueso roto en la calzada.

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En el último kilómetro

mi columna

………………..dejará de ser tu respiración.

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Sergio Gómez García, ´60 gramos´ (Editorial Aqua, 2011)

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Sequía

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Casi la siento fluir.

El tránsito en la boca.

Sus alertas de hielo en la garganta.

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Pero la sed se abulta.

Queda sólo el espejo abismado de los pozos.

Las vasijas se fraguan

y un calor con acentos desemboca en las grietas.

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Un grifo me interroga con su ojo sin llanto.

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El vaso es un desierto

de vidrio.

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Graffiti

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Trazados animales sobre el muro.

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Una mujer se apoya en la pared

y hace una raspadura sobre el signo.

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Hay un aire de dagas.

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Más tarde

al hurgar en su bolso

un colmillo marca con sangre sus insignias.

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Resistencia

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Como eco del deseo.

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Como un muerto que mueve aún su sombra

por la lumbre escondida en su mortaja.

O el aliento cercado por los signos

tras el viejo ritual.

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Así yace el poema.

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Después de los sudores,

ya olvidadas las pozas del origen:

Cuerda al aire que agónica

en su extremo

busca pulsar su timbre

todavía.

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Silvia Castro Méndez, ´Agua´(Torremozas, 2010)

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Julio Espinosa Guerra, ´sintaxis asfalto´: XXV Premio de creación literaria, poesía, “Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal 2010”

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“salirse de la calzada” de la ceguera cotidiana y “olvidar el asfalto” para aprehender las imágenes de la realidad en las que nunca nos detenemos, y acercarnos de este modo a lo real. Desestabilizar el lenguaje consensuado que “no alcanza / para ver / lo que hay arriba / en el monte”, y hacerlo nombrando con precisión y sin elocuentes ademanes retóricos. Viaje que es poesía: construcción de una nueva carretera para el ojo, habitar el tránsito y reconocernos en nuestro peregrinaje, deseando que “un mundo sin asfalto / nos espere”. sb

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De las palabras de Jordi Doce como presentación al libro: «Julio Espinosa Guerra nos da algo semejante a una épica (urgente y fragmentaria, feroz y emocionante) de los viajes domésticos un himno taciturno que anota cuanto ve, cuanto medita, cuanto imagina, y lo reúne en finas astillas de palabras que son como dibujos en ventanillas polvorientas […] Estos poemas se presentan ante nosotros como naipes de una baraja desordenada, a la espera de un orden que sería también, como bien dice el título, una nueva sintaxis.»

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8

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Te sientas

Escuchas el clic

del cinturón de seguridad

Apoyas la cabeza en el respaldo

y duermes

En el sueño

la palabra

es una carretera

que nunca termina

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68

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Desear

que tras el cambio de rasante

un mundo sin asfalto nos espere

Esperar

que tras el cambio de rasante

no se nombre

el girasol

sino

se sepa

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Saber

que al llegar a la cima

no se acaba el camino

Al subir la cuesta

nada se consigue

Al observar el horizonte

es el mismo asfalto

el que nos ata los ojo

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y la lengua

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48

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Volver a mira

maleza

intemperie

Salir del arcén

sacarse los zapatos

calcetines

Quemar la planta

del pie

en el pedrusco

Leer

espesura

y signar en papel

la novedad

Casa nueva

sobre planicie

nacida en ruinas

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Julio Espinosa Guerra, ´sintaxis asfalto´(Ed. Olifante, 2010)

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