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Archive for 30 marzo 2010

Sin

com

pás

bajo la jungla de estrellas

y garzas

hago café.

.

***

.

Al último Rimbaud

Aden apenas en la memoria

.

Una figura revuelta

en llamas

bajo la sombra de una acacia

casi transparente

destila

el perfecto licor de la palabra.

.

Antonio Cordero, ´En el hangar cromado’, (Varasek ediciones, 2008)

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fuera de la olla

retórica del vapor

velocidad

que roba tiempo

.

el guiso bajo presión

es un aullido

el estofado

hedor

y humo: barriga

que delata

la traición del progreso

.

después del fraude

la calma

.

quitarse el delantal

y detener la válvula

de escape

resucitar los gérmenes

memorizar la soledad

y su textura: aroma

que da eficacia

al aire

.

y sentir que la olla es

sólo

el espacio

que la rodea

donde la materia cuaja

―pero no olvida―

.

sb

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.

Contará con la presencia confirmada de:

ÓSCAR PIROT, PACO SEVILLA, JORGE SERRANO, “COCO”, ÓSCAR AGUADO, MIRIAM MARTÍNEZ, AYA ELDIKA, MARIE THIRY, PABLO SÁNCHEZ SIERRA, JOSÉ NAVEIRAS, SANTIAGO TENA, JHON FONETI, JOSÉ ZUÑIGA, ÁNGEL MUÑOZ, RUBÉN PRADA, SONIA BUENO, CHEMA BARREDO, GIOVANNI COLLAZOS, DANIEL DE MIGUEL, OLAIA PAZOS, ALBERTO DEMARINI, VALENTINA TRIO, GSUS BONILLA, ESTEFANÍA ZUBILLAGA, ELISA PUERTO AUBEL, ALBERTO MARÍA ROMÁN, AINHOA BLANCO, ILKI CARRANZA, HIPÓLITO GARCÍA, “BOLO”, JOSÉ GUTIÉRREZ DE JUAN, “KENY”, ADA MENENDEZ, DAVID BOBIS, RAUL ARROYO, CÉSAR BAKEN, RAMIRO CARMELO LÓPEZ, JOSÉ IVÁN SUÁREZ, NURIA HERRERA, SAGRARIO DEL PERAL, ALFONSO PINDADO, JAIME CORDERO, CARMEN GARRIDO ORTIZ, VERÓNICA GARCÍA, ALFREDO POYO, ALFONSO LÓPEZ, MARIANA TAPIA PEREZ, MARIANO GAMO SÁNCHEZ.

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Creo que todo el firmamento de eclipses

se convertirá en un Greco en llamas

para nosotros. ¿No lo crees así, Ratz?

La centuria balbucea el fin de la lengua

ya pasó el tiempo para los epicúreos

y hedonistas, para los vagos y ladrones

y debemos hacer que desaparezcan

Ratz, yo sé dónde están los Harrier, sabe

se lo diré cuando esté revolcándose en el mar

serán las últimas palabras que escuchará,

no le va a ser tan Bona Palona como antes.

Estoy buscando un rastro para dar como

un infierno con ellos y hacerlos bolsa.

Ratz, nosostros no deberíamos estar

haciéndonos esto unos a otros. Ya no

quedamos muchos muñecos culeados

en radas de estos puertos. Y le advenimiento:

los demiurgos van a venir a consolarnos

van a venir con su infinita belleza.

Ya basta pedazo. Voy a decírselo así

de una vez y no quiero repetirlo.

El trilenio comienza y vamos a poner orden

vamos a acabar con los que siguen invisibles

pero los Harrier no lo ven de ese modo.

Tal vez ellos se crean mejores.

No puedo juzgarlos

pero no quiero que me explique nada

ni quiero que me diga nada sobre los Harrier

ni de nadie de mi Condado.

.

Diego Maquieira, ´Los Sea-Harrier´ (1993), en la antología ´La poesía del siglo xx en Chile´(Visor, 2005)

D

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Francisco Pino. Antisalmo 29

ANTISALMO 29

1. Las redes; los viejos pescadores

con qué amor las repasan.

.

2. ¿En qué piensan los viejos pescadores cuando las repasan?

¡Con qué amor las repasan!

.

3. No piensan en los mares. Miran.

¡Con qué amor las repasan!

.

4. ¿Ven aquella sirena verde y aquel coño azul marino que nunca vieron?

¡Con qué amor las repasan!

.

5. ¿Piensan la historia que no vieron? Miran.

¡Con qué amor las repasan!

.

6. Miran lo próximo siempre remoto los viejos pescadores.

¡Con qué amor las repasan!

.

7. La luna está arriba,

debajo.

.

.Añadido al versículo 4.º del antisalmo 29

En los ojos de los pescadores está su mente. Es redonda y chiquita como una estrella. También es una espumita que baila del diablo a Dios. De la brújula a la inmensidad. Espumita que se evapora en quién sabe qué altura. Estrellita fugaz que se oculta ¿en qué mentira verdadera de qué poblada soledad?

.

Francisco Pino, ´Antisalmos´, Hiperión 1978.

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Libro primero

I

Siempre la claridad viene del cielo;
es un don: no se halla entre las cosas
sino muy por encima, y las ocupa
haciendo de ello vida y labor propias.
Así amanece el día; así la noche
cierra el gran aposento de sus sombras.
Y esto es un don. ¿Quién hace menos creados
cada vez a los seres? ¿Qué alta bóveda
los contiene en su amor? ¡si ya nos llega
y es pronto aún, ya llega a la redonda
a la manera de los vuelos tuyos
y se cierne, y se aleja y, aún remota,
nada hay tan claro como sus impulsos!
Oh, claridad sedienta de una forma,
de una materia para deslumbrarla
quemándose a sí misma al cumplir su obra.
Como yo, como todo lo que espera.
Si tú la luz te la has llevado toda,
¿cómo voy a esperar nada del alba?
Y, sin embargo -esto es un don-, mi boca
espera, y mi alma espera, y tú me esperas,
ebria persecución, claridad sola
mortal como el abrazo de las hoces,
pero abrazo hasta el fin que nunca afloja.

.

.

Libro tercero

II

( Sigue marzo )

Para Clara Miranda.

Todo es nuevo quizá para nosotros.
El sol claro-luciente, el sol de puesta,
muere; el que sale es más brillante y alto
cada vez, es distinto, es otra nueva
forma de luz, de creación sentida.
Así cada mañana es la primera.
Para que la vivamos tú y yo solos,
nada es igual ni se repite. Aquella
curva, de almendros florecidos suave,
¿tenía flor ayer? El ave aquella,
¿no vuela acaso en más abiertos círculos?
Después de haber nevado el cielo encuentra
resplandores que antes eran nubes.
Todo es nuevo quizá. Si no lo fuera,
Si en medio de esta hora las imágenes
cobraran vida en otras, y con ellas
los recuerdos de un día ya pasado
volvieran ocultando el de hoy, volvieran
aclarándolo, sí, pero ocultando
su claridad naciente, ¿qué sorpresa
le daría a mi ser, qué devaneo,
qué nueva luz o qué labores nuevas?
Agua de río, agua de mar; estrella
fija o errante, estrella en el reposo
nocturno. Qué verdad, qué limpia escena
la del amor, que nunca ve en las cosas
la triste realidad de su apariencia.

.

VIII

Cómo veo los árboles ahora.
No con hojas caedizas, no con ramas
sujetas a la voz del crecimiento.
Y hasta a la brisa que los quema a ráfagas
no la siento como algo de la tierra
ni del cielo tampoco, sino falta
de ese color de vida con destino.
Y a los campos, al mar, a las montañas,
muy por encima de su clara forma
los veo. ¿Qué me han hecho en la mirada?
¿Es que voy a morir? Decidme, ¿cómo
veis a los hombres, a sus obra, almas
inmortales? Sí, ebrio estoy sin duda.
La mañana no es tal, es una amplia
llanura sin combate, casi eterna,
casi desconocida porque en cada
lugar donde antes era sombra el tiempo,
ahora la luz espera ser creada.
No sólo el aire deja más su aliento:
no posee ni cántico ni nada;
se lo dan, y él empieza a rodearle
con fugaz esplendor de ritmo de ala
e intenta hacer un hueco suficiente
para no seguir fuera. No, no sólo
seguir fuera quizá, sino a distancia.
Pues bien: el aire de hoy tiene su cántico.
¡Si lo oyeseis! Y el sol, el fuego, el agua,
cómo dan posesión a estos mis ojos.
¿Es que voy a vivir? ¿Tan pronto acaba
la ebriedad? Ay, y cómo veo ahora
los árboles, qué pocos días faltan…

.

Claudio Rodríguez, ´Desde mis poemas´(Ediciones Cátedra, 1999)

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