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Qué goce leer el nuevo poemario de Eva Chinchilla, compañado de las canciones yemeníes (Humayni) traducidas y comentadas por Laura Sisniega. Felicitaciones a la colección Trasatlántica/Portbou de Amargord.
Para recomendaros su lectura, os dejo con el extracto del prólogo de Julieta Valero al poemario que figura en la contra del libro y dos poemas de la primera parte. Quisiera dedicarle unas palabras a años abisinios, pero será más adelante, porque he dejado de fumar hace unos días y no puedo concentrarme para escribir ni pensar nada que no sea el tabaco, espero que se me pase pronto. Al menos consigo seguir leyendo, aunque con bastante esfuerzo.
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«Siempre condicionados por los otros para nuestro “ser o nada”, por la generosidad y por la ausencia clamorosa de los otros, la voz, las voces en las que se multiplica Eva Chinchilla proponen luminosos descalabros de nuestros prejucios vitales y literarios a los que a menudo suceden espacios de cruce, pequeñas zonas sinfónicas, limaduras de vida donde restañar distancias. Es esa misma invitación a la experiencia intercambiable y libertaria ente autor texto la que nos permite tomarnos la licencia para lanzar, con las preceptivas comillas y más poseedores de su palabra que nunca, un piropo sentido y sangrado, que es a la vez sutil propuesta de ágape para usted, respetable lector: “qué hermosa eres, pero qué hermosa y cálida eres/ cuando te atreves a la soledad del otro”.»
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Poemas de años abisinios:
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siete kilos de naranjas brillando al sol. Cada sábado, a su puerta
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el poema es un frutero. En tercera persona cuando se aleja de ti y
de mí
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la mujer transformada por el iglú no piensa ya en dónde guardar,
sus enseres los lleva todos dentro y los va sacando, imaginanado
aquí o allí según necesita esto o lo otro
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los muebles son los movimientos, los de sacar, los de recordar, los
de imaginar. Gracias a esta desposesión moverse es bailar, los iglús
no se amueblan todo es danza dentro de un iglú
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antes escribía poemas pero ahora prefiere colocar la naranja en un
punto del círculo o mejor, hace colocar la naranja bajo la bóveda
aquí, allí, piensa
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ya dejó de preguntarse qué es el poema y ahora a veces se
pregunta qué es la naranja
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el iglú es el marco del cuadro es la sala de exposición, es donde se
instala lo poético. El iglú es la elección del frío creador es el refugio
donde la creatividad se conserva intacta, la mujer sí envejece
dentro del iglú, pero no lo demás, lo demás no
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desear el derretir de las palabras: que exhiban su tiempo
: el calor………………………………: lo que no se tiene, lo que no
se es: para no olvidar: muchos objetos, unos encima de los
otros, el iglú ahora un desván y ella uno más que almacenar:
los objetos amontonados, ensamblados se acumulan, cuentan
historias, tratan de distraernos de lo vivido hasta que alguien
prenda la pira…………….: las paredes se derriten, muestran
una biografía en medio del hielo
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………..una biografía que da calor, una biografía alrededor de la
cual cantar y bailar
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Eva Chinchilla, ´años abisinios seguido de canciones yemeníes´ traducidas por Laura Sisniega (Amargord, Serie Portbou, 2011)

